Es la tesis defendida por Miguel Jara en el libro 'La salud que viene' (Ed. Península), en el que denuncia la utilización de tecnologías peligrosas para la salud, la ocultación de sus efectos secundarios y el desarrollo de patologías para aumentar las ventas de vacunas y fármacos.
PREGUNTA.-¿Cómo descubrió las enfermedades relacionadas con la contaminación ambiental?
RESPUESTA.-Es un trabajo que comencé hace cinco años, cuando trabajaba en el documental 'Carga Tóxica' para el programa Documentos TV. En él certificamos el impacto en el medio ambiente de cerca de 105 millones de sustancias tóxicas. Nuestro estilo de vida ha generado patologías relacionadas con los productos químicos tóxicos que nos rodean, como la sensibilidad química múltiple, el síndrome de fatiga crónica o la fibromialgia. Enfermedades que no tienen cura y que aumentan el número de afectados.
P.-¿Podemos evitarlas?
R.-Es complicado, ya que todas están relacionadas con la productividad y con nuestro estilo de vida. Por ejemplo, la electrosensibilidad, que es la hipersensibilidad a campos electromagnéticos, ya se conocía desde la década de los 40, pero la telefonía móvil ha multiplicado su aparición. Incluso el lugar de trabajo puede influir en tu salud debido al síndrome del edificio enfermo. Cada vez se dan más casos en las sedes de las grandes empresas, que no abren las ventanas y trabajan todo el día bajo luz artificial. Los campos electromagnéticos presentes provocan la lipoatrofia semicircular, por la que desaparece la grasa debajo de los muslos. También el mercurio, un químico tóxico presente en las vacunas y los empastes dentales, puede generar hidrargirismo.
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