

En las lavanderías (tanto las de hoteles, restaurantes y hospitales como las de acceso al público) se va acumulando una cantidad inimaginable de polvo y borra. El polvo es un nicho para los gérmenes virales, que a menudo pueden ser respirados por el personal que trabaja o por los clientes que circulan en estos edificios. También la borra acumulada obtura despacio los conductos y crea un ambiente irrespirable y térmicamente inaceptable, además de ser extremadamente inflamable. Por esto, y para evitar riesgos innecesarios, es esencial una limpieza periódica de los conductos.


